El destino es como un camello ciego.
Hay un famoso experimento que desde que se realizó, fue utilizado para sostener los más diversos puntos de vista.
Me refiero a aquel donde un voluntario era incitado a aplicar descargas eléctricas, cada vez más fuertes, a una supuesta víctima, cómplice de los científicos que realizaban el experimento.
Como dije, este experimento se usó para sostener las más ridículas conclusiones, yo ahora agrego la mía.
Los científicos pueden hacer esto porque las facturas de electricidad son absurdamente baratas.
Bromas aparte mi conclusión es un poco más extraña, y es la siguiente, tanto el voluntario como los científicos hacen estas cosas por la más simple razón: Porque pueden.
Cuándo busco respuestas a las más ridículas y crueles acciones del hombre, me encuentro siempre con la misma conclusión, sucede porque pude suceder, y esto que tiene un sabor a Ley de Murphy, tiene para mi una significación más profunda, un sabor extraño y agrio que ya probé en obras de Kafka, Hawthorne o Borges.
Cuentos como “La colonia penitenciaria” o más especialmente “Wakefield” donde un hombre decide faltar un día a su casa, para ver que impresión le causa a su esposa y la broma desemboca en veinte años viviendo fuera de su hogar, para terminar un día como cualquier otro, volviendo como si nada.
O más simple y mejor dicho.
“Bienaventurados los que no tienen hambre de justicia, porque saben que nuestra suerte, adversa o piadosa, es obra del azar que es inescrutable”
J.L.Borges Fragmentos de un evangelio apócrifo.
La sensación de perplejidad ante las acciones de los hombres nunca me abandona, pero más extraños aun, me parecen los mecanismos que tratan de explicarlas. (Ver cualquier noticiero de TV).
Por eso cada vez más, me impresiona el dialogo de Wonderfalls que dice aproximadamente:
-Si hay un destino, probablemente tiene alguna razón de ser.
-Si.
-Entonces porque resistir el destino, la vida puede ser tan cómoda cuando dejas de luchar.








Didio,
De acuerdo con usted, suceden porque pueden suceder.
La conclusión final de su post, lleva a la inevitable cuestión de si vivimos en un mundo determinista (ya determinado) o no.
Podemos abordar esa cuestión desde la filosofía, desde la religión o desde la ciencia.
La primera la dejo en manos más capaces. La religión dirá que no es determinista ya que existe el libre albedrío. La ciencia está dividida entre quienes afirman el determinismo y la inflexibilidad del viejo principio de causa-consecuencia y quienes amparados por la física cuántica y su principio de incertidumbre, aseguran que a partir de lo más pequeño surge el indeterminismo.
Años pasaron y años pasarán, la filosfía podrá teorizar, al igual que la religión. La ciencia pondrá a pruebas sus propias teorías adoptará una postura más uniforme.
Al final, puede que todo, incluso este comentario, ya esté predeterminado.
Saludos,
DrGEN
DrGEN
5-3-07 a 13:15
Drgen
“Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?”
J.L.Borges Límites
Como siempre, él ya lo dijo mejor
Didio Juliano
5-3-07 a 13:19
Didio Juliano: Usted está haciendo mención al experimento de Milgram al cual hace tiempo dediqué un post.Usted dice: este experimento se usó para sostener las más ridículas conclusiones. La verdad es que no creo que las conclusiones sean ridículas de ningún modo. La conclusión (a mi criterio muy lógica) de ese experimento, es que la gente en su gran mayoría actúa en forma automática, siempre y cuando, la responsabilidad no recaiga sobre ellos, sino que está puesta en el afuera. Es más. Esto puede haber sido un experimento, pero como cosa habitual se practica en absolutamente todo. Fíjese por ejemplo, en la conducta de los represores de la época del proceso( y me refiero al pirinchaje, no a los “ideólogos”). Había una orden de arriba, y sin importar el grado de barbarie de la orden, era ejecutada sin chistar, ya que existía una autoridad, un superior, un estamento más importante, que daba el aval a cualquier tipo de conducta impensable en otras circunstancias por esos mismos pirinchos. Lo mismo pasó en la Alemania nazi, actualmente pasa en la sociedad norteamericana con la cuestión demencial de la lucha contra el terrorismo, y seguirá pasando todo el tiempo en cualquier sitio. Recién cuando se fractura la autoridad, el individuo queda a solas con su conciencia, si tiene suerte.
Ya se que no cree en estadísticas, pero sin recurrir a ellas, es notable que la gran mayoría de gente es más cola de león que cabeza de ratón. Y sin hablar de destino, ya que para mi no existe como algo predeterminado, la actitud de esta gente es de ayuda invalorable para definir un camino social de mierda, (con perdón de la expresión).
El pensar que el destino está definido, desemboca invariablemente en el no te metás,
o sea: Dejemos que sean otros los que lo hagan,
O sea: Me quedo afuera, anestesiado y tranquilo,no me hago RESPONSABLE, total, Qué puedo hacer si así es el destino?
Y aquí, radica la excusa:”Creo en el destino, porque así estoy cómodo. Si me equivoco… quién me va a culpar? Si sólo fui “víctima” del destino.
Había una frase en un Billiken, que leí cuando era chica, que decía:
“El que nunca se equivoca, es el que nunca hace nada”.
Yo agregaría:Ese que nunca hace nada, es el más equivocado de todos.Y para colmo: CONTAGIA!
Silvia Macario
6-3-07 a 5:41
A todos
Como ya dije en otro lado debería agregar la advertencia “No me tomen en serio” a todo lo que escribo.
Acá como en la vida, no tengo ninguna respuesta para estos planteos y reconozco que ni yo sé, el sentido de lo que escribo.
Gracias por sus comentarios.
Didio Juliano
6-3-07 a 20:12
jaja!!! Didio:
Usted me va a terminar volviendo loca.(mejor dicho, más loca de lo que estoy)lo que ya sería demasiado.
Cariños con dudas.
Silvia Macario
7-3-07 a 0:25
Este post me hace acordar a una película que no recuerdo… yo me entiendo.
Ah si, creo que me refería a “El día de la marmota”… una y otra vez, cumpliendo, cíclicamente el mismo destino, pero con la posibilidad de hacer algo para cambiarlo.
Y este ejemplo apoya mucho al comentario de Silvia, y creo, por sobretodo, que no hay que olvidar que el destino está sujeto a nuestras decisiones y acciones.
Pero, estoy en desacuerdo con lo que Silvia dice de que la gente actúa delegando decisiones, al menos no lo comparto desde el punto de vista de las represiones, creo que el que fue, en ese experimento, a hacer daño a otra persona, más allá de ordenes superiores y delegación de responsabilidades, se debe una cuota de sadismo y un corazón de roca al apretar el botoncito.
Her Tololo
7-3-07 a 5:42
Didio,
tiene usted el mérito de poseer otro post que hace hablar en serio a Her Tololo!
DrGEN
7-3-07 a 15:08
A todos, y en especial a Her Tololo:
Lamentablemente, aunque Didio no crea en las estadísticas, el resultado fue que más del 60% de los individuos que participaron como “maestros”, que eran quienes mandaban la corriente eléctrica, recién abandonaron cuando había fractura de criterios entre las 2 autoridades presentes. Más aun de ese 6o% superaron la corriente de 220 voltios.
o sea, que si la muestra fue representativa, más del 60% de la gente es sádica en algunas circunstancias.
Conste que este experimento, se llevó a cabo para intentar demostrar que los alemanes eran excesivamente obedientes, aún acatando órdenes espeluznantes( como ocurrió en la época del Tercer Reich). Sin embargo, esta conducta no demostró eso de los alemanes en particular, sin de la sociedad en general.
cariños, y me voy al nuevo post.
Silvia Macario
7-3-07 a 22:43